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Mi nombre es Montse, también conocida cmo Marien. Nací en Barcelona. Tengo cuarenta y tantos... Mi ideología es no tener ideología y vivir adaptándome a la realidad de mi día a día, que voy viviendo siendo libre y no doblegándome a las expectativas de los demás. Sintiendo intensamente cada instante y disfrutándolo al máximo.Transgresora e inconformista. Licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración, actualmente estoy completando mi formación académica con el Máster Universitario en Problemas Sociales. Proveedora de sueños húmedos y especializada en servicios de compañia para caballeros que busquen tranquilidad, discreción, diversión, placer y cariño, mucho cariño. Este es un espacio para que me conozcas, no sólo a nivel profesional acompañante y escort, sino como persona. Además, como luchadora contra las injusticias sociales quiero dar a conocer la realidad del mundo de la prostitución, tema del que todo el mundo habla y opina pero, a menudo sólo con prejuicios cognitivos. Aporto mi punto de vista desde la propia experiencia y un gran trabajo de investigación que estoy realizando http://www.prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com/ Espero que resulte de vuestro interés y que despierte en tí la curiosidad. Muchas gracias.

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Entrevista – chat en el Diari de Girona. 9-2-2010.

El próximo  martes 9 de febrero contestaré en directo a  todas las preguntas que se me planteen a través de la entrevista-chat que activará el Diari de Girona a las 12h.

Enlace para la entrevista:

http://comunitat.diaridegirona.cat/entrevista-chat/1037/Actualitat/Trobada-digital-amb-«Marien»/entrevista.html

Prostituta en cinco minutos

 

Fuente:

http://www.laverdad.es/murcia/v/20100207/region/prostituta-cinco-minutos-20100207.html

«¡Coño, y encima eres española! ¡Empiezas mañana mismo!». La frase la espeta el dueño de un burdel y la destinataria soy yo misma: una periodista que quiere averiguar cómo funciona el mundo de la prostitución y que, sin quererlo ni pretenderlo, y en menos de cinco minutos, sale de un club con trabajo. Trabajo de puta, pero trabajo a fin de cuentas.
«Tienes que pagar 50 euros por noche por la habitación. Con los beneficios de las copas vamos al 50%. Todo el dinero que saques con los clientes es tuyo. Cuando vengas, subes a la habitación, te arreglas y bajas a la cafetería a trabajar», explica el responsable sobre las condiciones laborales con la misma tranquilidad que si regentara una librería.
«Las primeras semanas no descansarás y, después, tus días de libranza se te comunicarán con varios días de antelación. Lo único que tienes que traer es tu DNI». El DNI y el cuerpo, claro, que a fin de cuentas es lo que vale.
Al salir del lupanar, un cliente que había escuchado la conversación comenta: «Hay muy pocas españolas en los clubes. Casi todas son extranjeras. Estarás muy solicitada».
De la mano de un ‘contacto’
Antes de que me ofrecieran este empleo ya había recorrido numerosos burdeles de Alicante y Murcia. Quería descubrir cómo viven las trabajadoras del sexo y todo lo que gira en torno a este mundo, enraizado en la sociedad e increíblemente normalizado. Un buen contacto me había permitido adentrarme en este adictivo universo repleto de placer, extravagancias, drogas y dinero. Muchísimo dinero. La primera noche inicio una ruta por varios clubes para charlar con las chicas. En el primer intento, pincho en hueso. «Mi jefa está aquí y no me deja salir», me dice la joven.
En el segundo lugar hay más suerte. Una morena de mediana estatura, ojos negros y con un vestido muy ceñido abre la puerta de mi coche. Anni abandonó Colombia hace ya ocho años para emprender una nueva vida en España. «Tenía 19 años. Mi familia estaba endeudada hasta las cejas cuando decidí venir a prostituirme. Localicé a un hombre español, a través de mi tío, que me arregló los papeles y me pagó el billete de avión. Cuando empecé a trabajar en el ‘puticlub’, le pagué mi deuda y aquí sigo», cuenta, en apariencia satisfecha por el giro que dio a su vida.
«No creo que lo deje nunca. Después de tantos años no sé hacer otra cosa y tampoco quiero aprender. Es una profesión más y, como en todos los trabajos, unas veces te lo pasas bien y otras mal».
De la tierra cálida de Colombia doy el salto a Europa del Este. Rumania vio nacer a Andrea hace 22 años. Sus ojos esmeralda, sus cabellos dorados y unas curvas de escándalo hacen que tiemble el suelo que pisa. Trabajaba en una tienda de ropa para ganar 100 euros al mes. Una amiga, que se había marchado dos años antes a España, regresó a Rumanía a visitar a su familia montada en su propio coche, vestida con ropa de marca y con las llaves de su piso en Torrevieja. «El nivel de vida es muy caro y los sueldos son mínimos allí. Como todos los países pobres son corruptos, siempre estamos en crisis. Cuando mi amiga me contó cómo vivía aquí, vi claro mi futuro. Soy joven, estoy muy buena y en una hora gano más que lo que ganaba allí en un mes. Por eso ya no quedan rumanas en Rumanía», se ríe a carcajadas.  
Andrea mantiene a sus padres, a su hermana, a su marido y a sus dos hijas. «Mi familia cree que trabajo de cocinera en un hotel, pero mi marido sí sabe a lo que me dedico. Mientras le mande dinero, no le importa que fornique con otros», explica con naturalidad.
Esta joven manda cada semana dinero a su familia. «Antes de la crisis enviaba 1.500 euros semanales. Ahora, depende del flujo de trabajo, suelo mandar unos 500. Un día normal puedo ganar 300 euros».
Desde que Rumanía entró en el año 2007 en la Unión Europea «es muy fácil venir». El proxeneta, aunque sigue existiendo, ya no es el único medio para iniciarse en la prostitución. «La mayoría sabemos a lo que venimos. Normalmente, el viaje y los trámites para conseguir el DNI los gestiona una amiga que ya está aquí. Si no tienes antecedentes penales, no tienes problemas. Es un buen negocio. Si me cuesta 2.000 euros traerte a España y buscarte trabajo y casa, tú me das 5.000 euros o lo que acordemos», explica. Trámites cerrados y a trabajar.
«Somos su capricho»
Estas chicas, criticadas por muchas mujeres y veneradas en silencio por muchos hombres, llevan un tren de vida alto. «Esta profesión es muy golosa. Mientras mi ‘empresa’ aguante, la guerra sigue. Si en una semana gano 1.000 ó 2.000 euros, ¿crees que voy a ponerme a cuidar viejos o a limpiar casas?», argumenta la chica mientras se enciende un cigarro. En este negocio todos ganan. «El único que paga es el cliente. Nosotras somos su capricho, a veces una obsesión, y cualquier capricho cuesta dinero», añade.
Una hora de sexo sale por 120 euros, y cada media hora adicional son 50 euros. Estas son las tarifas estándar. El obligatorio ‘pack’, compuesto por dos toallas pequeñas, un preservativo, una sábana y jabón líquido, añade a la cuenta otros 10 euros.
Irina y su marido dejaron atrás el frío de Rusia hace 4 años. Ella es prostituta en un club y su marido trabaja de portero en el mismo burdel. «Él me lleva y me recoge. Los días que libro los paso con él», aclara.
A pesar de ser el oficio más antiguo del mundo sabe adaptarse mejor que cualquier otro sector a las necesidades cambiantes de sus clientes. No obstante, hay cosas que no cambian. Casi todos los dueños de estos templos del deseo son hombres, pero también existen mujeres que los regentan. Sin ir más lejos, un conocido burdel de Murcia «es dirigido por una chica de 26 años; el mito de la vieja madame ha desaparecido hasta de las películas», revela Anni.
Normalmente, «cada club tiene dos encargados: uno controla a las camareras y el otro está pendiente de las putas. El jefe no suele pasar por aquí. Cuando hacen alguna redada, al que se llevan a dormir al calabozo es a nuestro responsable». 
«Si vamos fuera del club, el polvo le sale muy caro al cliente. En una noche se pueden gastar 2.000 euros. A la cena, en un restaurante caro, le sumas 300 euros por hora en una suite del local. La botella de champán cuesta 200 euros, 100 para mí y otros 100 para la casa, y si el cliente quiere cocaína sigue subiendo el contador», asevera Irina.
Perversiones sexuales
«En una hora puede hacer lo que quiera. Cuando termina el tiempo, si ha llegado al orgasmo o no, es su problema. Muchos ni lo buscan. Sólo les acariciamos un poco y a otros, por la coca que se han metido, ni se les levanta. Una práctica sexual muy frecuente es que dos o más chicas nos masturbemos entre nosotras», añade la rusa. Dispares fantasías y perversiones, generalmente desconocidas por sus novias o esposas, son saciadas por estas mujeres.
«A muchos hombres les encanta que les sodomicemos con objetos y otros nos piden que les peguemos, o que les hagamos la famosa ‘lluvia dorada’. Si no les haces estas cosas, no ‘llegan’», revela Andrea. «Si el cliente quiere alguna desviación sexual más fuerte, como maltratarnos o cosas peores, la chica es la que tiene la última palabra», añade la jóven.
Otro ingrediente esencial y lucrativo es la droga. Sin embargo, «a todas las chicas no les gusta. Por eso, los clientes que quieren tomar coca eligen a una prostituta que también consuma. Es algo normal. A nadie le gusta drogarse solo», admite Irina.
A partir de las 16:30 horas estos clubes, que funcionan oficialmente como hotel o cafetería, abren sus puertas hasta las cuatro de la madrugada entre semana y una hora más tarde los fines de semana. «Empresarios y hombres con mucho dinero vienen sobre las cinco de la tarde, para así poder estar en casa a las nueve o las diez de la noche. Se toman sus copas, hablan, se acuestan con nosotras, se duchan y se van temprano porque sus mujeres los esperan. Cuando llegan dicen que han tenido un día muy duro o que los clientes son muy pesados», bromea Anni.
Pero la crisis también se deja ver en este negocio. Muchos clubes, que han visto mermar sus arcas, hacen ofertas de dos copas por una o invitan a bocadillos. Promociones y rebajas para retener a su amplia cartera de clientes. «Y en lugar de darte 500 euros por ir a cenar y pasar un rato en la cama, ahora te dan 300 ó 400. Acordamos el precio con cada cliente dependiendo de la confianza que tengamos, los regalos que te haya hecho, si te gusta… Todos esos factores influyen en el precio final», reconocen las tres chicas. «Si uno te dice que este mes le ha ido mal y no tiene dinero, le cobras menos», ejemplifica Irina.
Una doble vida. Estas eternas amantes, obreras del sexo a destajo, pasan sus días de libranza con sus parejas, sus hijos y sus amigas. Lo mismo que hace cualquier persona para evadirse y desconectar de la rutina diaria del trabajo.
Al preguntarles a estas tres chicas si cuando están descansando tienen ganas de hacer con su pareja lo mismo que hacen en el club de alterne, la reacción es prácticamente idéntica. Carcajadas y un «sí» rotundo. «Nadie se cansa de eso, ¿o tú sí?», me pregunta Andrea mientras se pinta los labios antes de girar sobre sus tacones y regresar al local.

Jornadas de análisis de la prostitución en Córdoba

Una jornada analizará la prostitución en Córdoba

En 18 de Febrero tendrá lugar en la Diputación de Córdoba una Jornada sobre Prostitución cuyo objetivo es servir de foro para el debate sobre dicho tema. La jornada se desarrollará en torno a cuatro mesas redondas sobre ‘Aspectos Sociales y Medidas Integrales sobre Prostitución’, ‘Delitos de Prostitución: Logros y Retos’, ‘Ordenación de la prostitución’ y ‘Prostitución y Medios de Comunicación’. Las intervenciones correrán a cargo de 16 destacados expertos en dicha materiaRosa Jiménez – 02-02-10

Fuente:

http://www.cope.es/cordoba/02-02-10–una-jornada-analizara-prostitucion-cordoba-132925-2

 Cerca de 1200 mujeres se dedican de manera regular a la prostitución en Córdoba, el 90 por ciento de ellas proceden de países extranjeros, principalmente de América Latina, Europa del Este y África.  Por este motivo, el próximo 18 de febrero se han organizado unas jornadas en las que se analizarán y debatirán los aspectos sociales, penales, legales de la trata y cómo los medios de comunicación influyen en ella. escorts barcelona

El defensor de la Ciudadanía, Francisco García Calabrés explica que con esta jornada se pretende acabar  con los estereotipos que se mueven alrededor de esta forma de vida y explica que  al o largo de cuatro mesas de trabajo se formará a profesionales del ámbito judicial, sanitario y social. relax barcelona

 En Córdoba no ha habido un destacable rechazo a la prostitución ya que tan sólo el dos por ciento de las mujeres ejercen la profesión en la calle.

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El Derecho Penal y la Prostitución

Fuente:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Prostitucion/Derecho/Penal/elpepuopi/20100203elpepiopi_13/Tes

 

TRIBUNA: MANUEL CANCIO

Prostitución y Derecho Penal

El rasgo sobresaliente del sistema penal español real respecto de la prostitución es la hipocresía: permitir que se desenvuelva sin apenas control. Está en un limbo, no es ni lícita ni ilícita, pero está en plena expansión

MANUEL CANCIO  03/02/2010

La procesada W… concertó con X, Y y Z la introducción en España de A para dedicarla al ejercicio de la prostitución… aprovechándose de que A tenía la esperanza de regularizar su situación administrativa, prometiéndole que la ayudarían a encontrar trabajo. … Valiéndose… del temor que generaba, tanto con el ejercicio relativamente frecuente de agresiones físicas… como con el temor de que sus familiares directos en Bulgaria sufrieran las consecuencias…, así como vigilándola en todo momento…, X recogía a A en el local… y cobraba a los clientes, sin darle ganancia económica alguna. … Agredía y la amenazaba con causarle daño si no accedía a acostarse con los clientes…”.

Estos hechos aparecen como probados en una sentencia del Tribunal Supremo dictada hace algo más de un año. Vivencias como las relatadas acontecen en lugares bien visibles desde nuestras carreteras, en el centro de nuestras ciudades, en medio de la vida cotidiana. ¿Cómo es posible que nuestra sociedad conviva con sucesos de esta clase?

Si alguna vez se pensó que la prostitución, vinculada a una sociedad patriarcal sexualmente reprimida, era un fenómeno en declive debido a los cambios en materia de libertad sexual y con el progreso de la posición social de la mujer, hoy esa esperanza se ha desvanecido. No hay datos empíricos fiables, pero parece que la prostitución está en plena expansión. Especialmente visible y estridente en alguna de sus manifestaciones -los macroburdeles iluminados por neones imposibles en parajes perdidos, la crudeza de la prostitución callejera en las grandes ciudades o los explícitos anuncios en casi todos los periódicos-, diversas estimaciones hablan de 300.000 o más mujeres dedicadas a esta actividad en España. Se ignora qué porcentaje lo hacen en condiciones de autonomía y cuántas se encuentran sometidas a estructuras coactivas.

Evidentemente, agresiones como las recogidas en la sentencia citada demandan la intervención del Derecho Penal. Es común que en la opinión pública se afirme que el Derecho Penal español no prevé una respuesta suficiente. Se dice que esa lenidad es aprovechada por las redes mafiosas de trata de mujeres, lo que explicaría una presencia especialmente intensa del fenómeno. El corolario de esta argumentación es la demanda de una ampliación de la legislación penal.

Respecto de la prostitución moderna existen dos modelos básicos. Por un lado, está la opción prohibicionista. En su formulación original, se trata de trasladar al Derecho Penal la valoración de la prostitución como una actividad moralmente mala; éste es el modelo que aún pervive en algunos Estados de Estados Unidos, o fue el de la dictadura franquista a partir de 1956, cuando la declaró “comercio ilícito”. Así puede perseguirse policial o penalmente a la prostituta, al consumidor y a quienes intervienen en el contacto: proxenetas, captadores, propietarios de locales. En los últimos años ha aparecido otra versión de la prohibición, formulada desde la perspectiva de género: la prostitución es identificada como expresión de violencia-dominación masculina. La compra masculina de cuerpos femeninos constituiría siempre (con independencia de la opinión de quien se prostituye) una muestra inequívoca de la desigualdad social de la mujer. En consecuencia, el Derecho Penal debe perseguir no a la prostituta -que es víctima de la estructura de dominación de un género por el otro-, sino a los varones que mantienen la prostitución como consumidores o como explotadores (siendo ambos grupos calificados de “prostituidores”). Este modelo ha sido adoptado en 1999 por Suecia y recientemente por Noruega. El segundo gran modelo de regulación persigue la normalización del fenómeno. La prostitución es considerada -con independencia de su valoración moral- una actividad lícita, que debe ser regida por normas jurídicas como cualquier otra: administrativas, laborales, tributarias. En el marco de esta opción, establecida, por ejemplo, en Alemania y en los Países Bajos, el Derecho Penal tan sólo debe garantizar la autonomía de las prostitutas, es decir, criminalizar únicamente a quienes las fuercen o exploten.

¿Cuál es la opción del legislador español? Al aprobar el Código Penal de 1995, que sustituyó la regulación heredada de la dictadura y remendada en varias ocasiones, se eliminaron todos los delitos -inaplicados en la práctica- en el entorno de la prostitución no coactiva. Sólo se mantuvo como delito, entre adultos, la participación en la llamada prostitución forzada. Determinar a otra persona a ejercer la prostitución es delito cuando se realiza “empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o vulnerabilidad”; una conducta penada al menos con dos a cuatro años de prisión -sin perjuicio de castigar con severas penas, por supuesto, los demás delitos cometidos: agresiones sexuales concretas, detenciones ilegales, lesiones, amenazas-. Respecto de la prostitución no forzada, parecía que el ordenamiento español estaba por normalizarla, reservando el Derecho Penal sólo para los casos en los que no hay decisión libre. Sin embargo, desde 1995 no se ha implantado ninguna regulación de la prostitución a través del Derecho Administrativo. Y en 2003 se aprobó una reforma mediante la cual se reintrodujo como delito la conducta de quien “se lucre explotando la prostitución de otra persona, aun con el consentimiento de la misma”, generando una situación de gran inseguridad, ya que al utilizar la palabra “explotar” no queda claro si la ley incrimina a cualquiera que intervenga y obtenga beneficios o, por el contrario, sólo a quien abuse de su posición para explotar indebidamente a la persona prostituida.

No hay ningún déficit en las normas penales para castigar adecuadamente las conductas de prostitución forzada. La demanda de una reforma no es más que un reflejo condicionado que, como tantas otras propuestas en esta época de populismo punitivo y Derecho Penal del enemigo, desconoce la ley penal vigente. El problema es previo al Derecho Penal, está en la indefinición jurídica general: la prostitución en sentido estricto, libre de coacción, está en un limbo, no es ni lícita ni ilícita. Dejándola en la ambigüedad, se indica a la sociedad en su conjunto -y a los órganos de persecución penal- que debe mantenerse en una penumbra desregulada. De hecho, sorprende el escaso número de casos que llegan a juicio. No existe una intervención administrativa suficientemente decidida para eliminar la prostitución coactiva, y mucho menos una persecución seria del proxenetismo abusivo. Entonces, el rasgo sobresaliente del sistema penal español real (no de las leyes penales) respecto de la prostitución es la hipocresía: permitir que se desenvuelva sin apenas control, pero manteniendo normas penales que parecen desaprobarla -subrayando en el discurso continuamente la presencia de redes y organizaciones criminales-, y sin mancharse las manos estableciendo reglas jurídicas en un ámbito tabú. Una tercera “solución”: mirar hacia otro lado.

Los agentes políticos mayoritarios mantienen esta confusión. No quieren asumir los costes que tendría abrir el debate: legalización o prohibición. La cuestión implica la identidad de la sociedad: la posición social de mujeres y hombres, el valor del principio de autonomía, las relaciones entre moral y Derecho. No hay votos que ganar aquí, se vaya en la dirección en que se vaya. Además, el amplísimo porcentaje de prostitutas extranjeras sin residencia regular contribuye a silenciar la situación de fondo. La coincidencia en el tiempo de la abolición de los delitos de proxenetismo en 1995 y la llegada masiva de extranjeros extracomunitarios indica que se ha sustituido la ilicitud de la prostitución en sí por la ilicitud de la residencia como mecanismo de marginación. Mientras que el Derecho mantenga en situación irregular a un notable conjunto de personas, será muy difícil cualquier solución, con independencia de cuál sea la consideración jurídica de la prostitución. De hecho, ninguno de los dos modelos funciona satisfactoriamente en Europa occidental, muy probablemente, por este factor.

En todo caso: la parálisis es la peor de las situaciones. La ausencia de un modelo de regulación de la prostitución, sostenida en una cómoda hipocresía, contribuye a mantenerla en un estado de naturaleza en el que crecen violencia y esclavitud.

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El avestruz y el xenófobo

Fuente:

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20100201/53881432039.html

El avestruz y el xenófobo

Cuanto más retóricamente idealista sea el relato de la inmigración, oportunidades mejores tendrán los xenófobos

Antoni Puigverd | 01/02/2010 | Actualizada a las 01:33h | Política

Dos líneas rojas deberían presidir el debate sobre la inmigración. Dos líneas que delimitan la carretera democrática. Dos líneas que configuran el curso político y moral de nuestra sociedad, fundada en los derechos humanos, hija de una Ilustración, heredera del humanismo grecolatino y judeocristiano. La primera línea nos recuerda el principio básico de nuestra civilización: que reconoce siempre, en cualquier circunstancia, sin excepción, la inalienable dignidad de todo ser humano. Esta frontera nos protege a todos de un peligroso delirio: “La tentación de la xenofobia”. Arrastrado por este delirio, el ser humano pierde la razón y se entrega a la bestia instintiva.


La segunda línea roja obliga a reconocer los límites de la realidad, a tener en cuenta los costes de un fenómeno que en menos de 15 años ha transformado nuestro paisanaje. Esta segunda línea debería protegernos de otro delirio: “La tentación de la inocencia”, que nos deja en manos de un sentimentalismo más que infantil o iluso: irresponsable. Si la bestia del instinto posee al que se olvida de la herencia humanista de nuestra cultura, otra bestia posee al que se deja tentar por la inocencia: el avestruz. Seducido por la tentación de la inocencia, el avestruz hunde su cabeza en la arena, en lugar de observar con lucidez la complejidad de lo real.

Los que traspasan estas líneas rojas parecen pertenecer a bandos opuestos. Se complementan. Son vasos comunicantes: los que temen, desprecian u odian al extranjero necesitan a los que vocean sin cesar sus sentimientos de amor universal, pues estos últimos bloquean el debate e impiden hacer políticas de inmigración realistas. Cuanto más retóricamente idealista sea el relato de la inmigración, mejores oportunidades tienen los xenófobos de romper nuestros muros de contención humanista.

No es verdad que, como afirmara Felipe González, los inmigrantes han sido un gran negocio para todos. Han generado beneficios y costes. La llegada masiva de inmigrantes ha favorecido a los empresarios, que han podido abaratar el precio de los salarios. Ha favorecido a las clasesmedias, que han encontrado ayuda doméstica y cuidados para niños y ancianos en unas condiciones excepcionalmente ventajosas. Los recién llegados han contribuido a sanear las cuentas del Estado y de la Seguridad Social. Han impulsado el repunte (ahora en crisis) de la industria del pequeño electrodoméstico y del coche de ocasión.Y desencadenaron el impulso dominó del boom de la construcción (ellos accedían a los peores pisos y empujaban a los vendedores hacia un nuevo estatus).

Pero su llegada masiva ha perjudicado a los más desfavorecidos de los autóctonos: sus salarios se han estancado, y sus pisos perdieron valor incluso en los años del ladrillo de oro. Inmigrantes y autóctonos han competido por el trabajo y deben repartirse las estrecheces en el espacio urbano, escolar y sanitario. Estrecheces que enfatizan las diferencias y contribuyen a crisparlas. La política social compensatoria ha sido insuficiente. Y ahora lo es más: compiten en plena crisis por ayudas a todas luces insuficientes. La llegada masiva de los inmigrantes, en otro orden de cosas, altera los frágiles equilibrios catalanes. Está influyendo en los usos lingüísticos y pueden acelerar (que no causar) el fin de la tradición cultural autóctona. El miedo de los sectores más débiles (sea en lo social, sea en lo cultural) es el caldo de cultivo en el que cunde la xenofobia. Es por ello fundamental no crear alarmismo. Pero tampoco rasgarse las vestiduras ante cualquier intento de reflexionar sobre el fenómeno en términos de sostenibilidad. El Ayuntamiento de Vic cometió un error (repito: un error). Quería llamar la atención sobre un fenómeno que recae sobre sus frágiles espaldas de administración de trinchera, pero descargó el peso sobre las víctimas: los inmigrantes clandestinos, cuya presencia en nuestro país el Gobierno tolera a condición de que vivan en clandestinidad.

Ante el fenómeno migratorio, los ayuntamientos tienen todas las obligaciones, pero carecen de medios y poder real. La llamada de atención debía de haberse producido, no negando el padrón (es decir: negando la humanidad al invisible), sino denunciando la doblez del Gobierno (ante un tribunal internacional, por ejemplo). Un Gobierno que les cierra el paso, obligándoles a una existencia oculta, pero que después acepta cínicamente el empadronamiento como muestra de arraigo.

Los medios políticos y periodísticos que se han rasgado las vestiduras conocen o deberían conocer la seria respuesta del Ayuntamiento de Vic al reto de la inmigración, una respuesta contrastada por los años. El alcalde de Vic ha errado la fórmula de su alarma, de la misma manera que la alcaldesa de Cunit, con su práctica del apaciguamiento, creyendo de buena fe que protegía al colectivo magrebí, en realidad sacrificaba los derechos de todas sus mujeres a un fanático fundamentalista. El tema de la inmigración es tan difícil, que uno estaría tentado a exclamar aquello de “quien esté libre de culpas que tire la primera piedra”. Pero se han tirado muchas piedras contra el tejado de Vic. Y muchos de los apedreadores son –quizás sin saberlo– estos angelicales compatriotas que exhiben en público su bondad, ignorando que los grandes incendios de Europa los empezaron, no solamente los más pérfidos, sino también los más cándidos.

De nuevo el juez Serrano. El juez rebelde…

By Cliente X

http://barriorojo-esl.blogspot.com/2010/01/de-nuevo-serrano-el-juez-rebelde.html

Con la cantidad de asuntos que todavía tengo que tratar no soy muy dado a volver sobre el mismo tema, pero en este caso merece la pena que siga dándoos la matraca. Hace poco hablé sobre este extraordinario juez, al que elogiaba la bondad de la causa que defendía así como el inaudito valor demostrado al enfrentarse al estabilishment retro-feminista que le declaró una guerra sin cuartel en cuanto se hizo notar haciendo pública su disconformidad.

Resulta que una de las más importantes tesis que mantengo sobre la prostitución es que no se puede desligar de otros temas, que no podemos “ir a nuestra bola” desentendiéndonos de otros muchos asuntos que tratan sobre derechos civiles, libertades, igualdad… Que en el fondo nosotros compartimos la misma lucha que otros colectivos, un combate por una sociedad libre, plural e inclusiva. Y que hemos de percatarnos de ello lo antes posible porque nuestros rivales ya lo han hecho. Como muestra señalaba que, no por casualidad, las mismas voces que estaban clamando contra Serrano eran las que pedían la persecución de la prostitución.

La situación de este juez y de todos aquellos que denuncian la perversa política de género seguida por el actual Gobierno de España es un reflejo exacto de la que pasamos quienes intentamos desmitificar las arraigadas creencias existentes sobre la prostitución. No somos una especie de machistas irredentos, al contrario, somos nosotros los aliados de las mujeres, quienes realmente las escuchamos en vez de victimizarlas y tratarlas como menores de edad como hace el abolicionismo. Hemos visto durante años una realidad que, en nuestros círculos, compartimos y de la que se sabe que es cierta; pero a la vez existe un temor a contarla públicamente porque al contradecir al discurso políticamente correcto vamos a ganarnos muchos y poderosos enemigos. Ninguno quiere pasar por un calvario como el que está teniendo que soportar estoicamente el magistrado Serrano, no se nos prohibe hablar pero todos somos plenamente conscientes de las consecuencias que se derivarían de hacerlo en público, a cara descubierta.

Los clientes de prostitución nos vemos sometidos a una fortísima presión social para permanecer callados, en el anonimato. Al igual que quienes cuestionan al feminismo oficial nuestros argumentos son desoídos y nosotros etiquetados según toda una serie de manidos estereotipos.

El colectivo de mujeres que ejercen la prostitución ya cuenta con varios referentes en nuestro país como Nereida Lakuló, Mónica Blanco, Carolina Hernández, Margarita Carreras, Mónica Coronado… sin embargo los puteros todavía necesitamos a un Serrano, sabemos que hay que colgarle el cascabel al gato pero nadie está dispuesto a hacerlo. ¿Quién será el valiente, el héroe, o quizás el loco? Nosotros contamos, como mucho, con uno: Nacho Allende más conocido como “Torbe”, con quien recientemente he comenzado a coordinarme. Más que valor lo que pasa es que se la pela lo que piensen de él y además cuenta con la ventaja de tener la vida resuelta (al igual que Sebastián Horsley en el Reino Unido, por poner otro caso de putero confeso). No obstante tampoco está muy interesado en la promoción del trabajo sexual y la lucha por su normalización, sino que más bien ha acudido a los platós de tv para autopromocionarse y por los siempre golosos euritos… Nuestro principal problema es que estamos absolutamente desorganizados lo cual nos convierte en un grupo irrelevante políticamente. Antes de comenzar a dar la lucha tendríamos que contar con algún tipo de estructura, pero somos incapaces tanto de formar la nuestra propia como de integrarnos en alguna ya existente (como el movimiento pro-derechos). Mi esperanza reside en que los clientes multados por las ordenanzas comiencen a sentirse lo suficientemente agraviados como para pensar en la posibilidad de oponerse a ellas creando algún tipo de plataforma.

Este es el planteamiento que he mantenido hasta ahora, “esperar mi oportunidad”, pero el señor Serrano ha roto mis esquemas. Harto de que nadie hiciese nada decidió coger al toro por los cuernos y saltar al ruedo. Sin tener a nadie detrás, sin apoyo alguno frente a las femifachas. Sus enemigos le saltaron al cuello, pero se puso a repartir hasta quedarse solo. Un hombre ha puesto en jaque a todo el ejército progre. Realmente le admiro y me gustaría emularle, mas no me creo capaz de hacerlo hoy por hoy. Sus palabras me han calado hondo, tampoco yo quiero convertirme en una “Casandra de Troya” cuyas advertencias caigan en saco roto.

Éste es su último y soberbio artículo:

 

 

Francisco Serrano, juez titular del Juzgado de Familia número 7 de Sevilla

Resulta obvio que la libertad, sobre todo la libertad de expresión, consiste en la posibilidad de decir lo que otros no quieren oír. Constituye ese reconocimiento un derecho fundamental que ampara a todos los ciudadanos sin ningún tipo de restricciones salvo las que son necesarias para evitar la conculcación de otros derechos, como es el derecho al honor, la dignidad y estima de otras personas.

La libertad de opinar, la de expresar dentro del respeto las propias ideas y pensamientos, se extiende a toda la ciudadanía, incluidos los jueces, porque ciertamente venimos obligados a acatar y cumplir y hacer cumplir las leyes, pero como ciudadanos que somos, expertos en las áreas sociales que son objeto de nuestro ejercicio jurisdiccional, resulta lícito y legítimo que también se pueda hacer un juicio crítico sobre su contenido, porque cuando se advierte que una norma no produce los bienintencionados efectos pretendidos por el legislador, es cuando se pone en práctica mediante su aplicación. Al igual que, y eso a nadie parece extrañarle, un miembro del poder ejecutivo puede comparecer manifestando que acata una sentencia pero que critica y muestra disconformidad con su pronunciamiento.

Por ello, en una democracia como la nuestra se ha de calificar como inadmisible que se haya querido pisotear, mediante el insulto, la descalificación y la amenaza de ser represaliado, a quien sólo ha expuesto su propia experiencia y los datos recopilados en la sombra de la clandestinidad no oficialista… y además corroborando su versión políticamente incorrecta con sólidos argumentos y razones. Un juez cuya voz ahora se ha hecho peligrosa que sea oída, pese a que llevo años diciendo lo mismo en conferencias, publicaciones y medios de comunicación. Mas ahora después de cinco años, mi voz que sólo tenía eco en ambientes reducidos, allí a donde sólo había alcanzado la injusticia que afirmaba se había de corregir, ha transcendido porque la sociedad ya ha podido tomar consciencia del problema; mi voz ahora es como la de Casandra, que vaticinó la toma de Troya por el engaño de un caballo de madera, pero cuando Ulises y sus colegas corren por dentro de las murallas de la ciudad condenada.

Ahora sí nos creen. Y ello gracias a que los medios de comunicación han sido, en gran medida, y hasta ahora, cómplices de ese pacto de silencio sobre un tema social tabú, conocido de sobra por todos, pero sobre el que no resultaba políticamente correcto y adecuado hablar. Ello gracias al silencio de los profesionales que no se han atrevido a contar, también, la verdad que refleja su experiencia. Muchos sólo me contaban a mí las tragedias de que habían sido testigos pero sin enfrentarse a tener que transmitirlo en público. Altísimas instancias del Estado y estamento judicial, anónimas voces políticamente correctas, en reservado, me han comentado: “Sí, de acuerdo tienes razón, la Ley de Violencia tendría que reformarse, pero no podemos decirlo”. Unas veces, la inmensa mayoría, por miedo a sufrir el mordisco de la represión, el auto de fe de la nueva inquisición que ha dictado la norma no escrita de censurar lo que no quiere oír el santo oficio. Mas, en otras, por puro y duro interés y oportunismo.

Más curioso aún cuando precisamente mi preocupación por temas de calado social, especialmente con incidencia en los derechos de los niños, no se ha centrado en las críticas a la Ley de Violencia de Género, sino que también he participado activamente en otras propuestas de reformas legislativas, en materia de acogimiento y adopción, sin que a nadie pudiera en tal caso parecerle mal que un juez especialista y experto en la materia pudiera dar su opinión al respecto.
El intentar aportar ideas para mejorar, el intentar abrir debate para encontrar nuevos planteamientos y soluciones a los problemas y las injusticias, el intentar rectificar errores para seguir avanzando en igualdad, sinceramente no creo que merezca como respuesta el cadalso. Siempre he luchado por defender los intereses de los más débiles e indefensos, y mi condición de juez me ha dado la satisfacción de que, muchas veces, he logrado esa defensa efectiva. Siempre en favor de los niños y siempre en favor de las mujeres que sufren real maltrato por encontrarse en situación de discriminación, desigualdad, miedo y relación de poder frente al canalla maltratador, y ese empeño desde antes de que cumpliera la mayoría de edad la actual ministra de Igualdad que censura a quienes se atreven a contradecir su doctrina y religión de pensamiento único y monolítico, que es la que atribuye el carácter de experto a quien sólo la profesa.

No estoy contra las mujeres maltratadas, siempre he tenido las puertas abiertas para brindarles amparo en mi Juzgado. Me opongo, eso sí, a quienes se aprovechan de sus miserias, me rebelo contra las que abusan y las perjudican, sin pretender que se reduzca el número de denuncias de mujeres maltratadas sino de las formuladas por mujeres que no sufren ningún tipo trato discriminatorio en su relación de pareja. Proclamo que se redefina el concepto de maltrato para evitar cientos de miles de injusticias, comenzando por el que se irroga a las víctimas de auténtico maltrato, el que deja cicatrices en el alma. Reclamo que los recursos y fondos para atender los servicios que garanticen el derecho a la asistencia social a las mujeres víctimas de violencia de género no se distribuyan en base a criterios en los que se tenga en cuenta prioritariamente el número de denuncias presentadas, porque ello supone un efecto llamada a la presentación de denuncias infundadas que colapsan los juzgados. Solicito que se reconozca la existencia de mujeres que denuncian por despecho y venganza, debiéndose articular medidas eficaces para sancionar esas conductas desviadas. Requiero que el ámbito de protección de la norma se extienda a todos los que sufren violencia en el ámbito doméstico, con independencia de su raza, edad, creencia y género.

En fin, un disparate que merece la quema del hereje. Que cada uno saque sus conclusiones, dicho lo dicho, de quien extrae beneficio de la actual situación, que, insisto, requiere de debate y reflexión, comenzando por el del propio legislador; pues como ciudadano estoy orgulloso de que las normas se aprueben por unanimidad, pero más orgulloso estaría de que ese legislador fuera capaz de reconocer que se pueden cometer errores y que resulta preciso, a veces, rectificar el rumbo para alcanzar el destino deseado.
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Sexualidad: Qué hacer después de…

Una pareja que esté verdaderamente enamorada querrá alargar la intimidad única que acaba de vivir, manteniendo una proximidad física y emocional. No debemos olvidar que el orgasmo es una experiencia profundamente solitaria, en ella los amantes se pierden en sus propias sensaciones y pierden el contacto con la realidad, reencontrarse y volver a sentirse es imprescindible para que la sensación vuelva a ser tan gratificante como al principio.
La relación sexual es circular y debe de acabar con el broche de oro de la ternura, la risa y el encuentro feliz de la palabra y el reconocimiento. Es este un buen momento para hablar de lo que ha pasado, para contar lo que más ha gustado para expresar de un modo tierno lo felices y agradecidos que nos sentimos por el momento inefable que acabamos de vivir, veamos lo que Kama Sutra nos recomienda: “Al finalizar la unión sexual, las amantes, con modestia y sin mirarse a la cara tienen que ir a lavarse por separado.
Después de esto, deben sentarse en su sitio respectivo y mascar unas hojas de betel, y cada uno aplicará con sus propias manos un ungüento de sándalo u otro perfume sobre el cuerpo del otro. Después debe de abrazarle con el brazo izquierdo y convencerle con zalamerías para que beba de una copa que sostendrá ella misma o le dará a beber agua en sus propias manos. Los amantes pueden comer dulces o cualquier otra cosa de su elección, y tambien beber zumos frescos, sopas, cremas, extractos de carne, sorbetes, el zumo de la fruta del mango, el extracto del limón mezclado con agua fría y azúcar o cualquier cosa que sea del gusto de los diferentes países por su dulzor, suavidad, frescura y pureza.”
Todo el mundo desea que la cálida unión generada por la relación sexual no desaparezca dándose la vuelta y poniéndose a roncar o levantándose y yéndose a realizar cualquier tarea. Lo mejor es permanecer quietos uno en brazos del otro/a, pero algunos prefieren continuar con un masaje suave, con una caricia tierna, que no sexual. Los que prefieren levantarse, es bueno que lo hagan al mismo tiempo y que disfruten de alguna actividad compartida, como comer algo, oír música o dar un paseo relajado unidos todavía en la sensación de fusión que acaban de vivir.
A veces es frecuente que la pareja desee reanudar su relación, lo que el KAMA SUTRA aconseja hacer para avivar de nuevo la excitación es esto:
- CHUPAR LA FRUTA DEL MANGO es decir “métete la mitad del mango en la boca y chúpalo vigorosamente. También puedes hacerlo solo con la cabeza de la serpiente.”
- LO QUE NO DEBE DE HACER DESPUÉS:
• Dormirte.
• Criticar la actuación de la otra.
• Pedir nota.
• Jalearse la faena.
• Buscar excusas para irse inmediatamente.
• Ponerse a hacer gimnasia.
• Ponerse a trabajar.
• Encender el televisor sin consultar.
• Irse a la cocina a prepararse algo de comer sin ofrecer.
• Levantarse de un salto y meterse en el cuarto de baño.
- COMIDAS Y BEBIDAS MÁS ADECUADAS PARA DESPUÉS
Durante la relación sexual se pierde mucho líquido. Es conveniente reponerlo. No es bueno tomar bebidas alcohólicas, son vasodilatadores y no reponen el líquido perdido.
• Zumos naturales recién hechos.
• Agua de limón.
• Cerveza mezclada con gaseosa.
• Agua natural, fresca, sin gas.
• Tinto de verano. (1 parte de vino y tres de gaseosa)
• Batidos de frutas.Es conveniente reponer fuerzas con una comida energética y fácil de preparar, como los arroces, las pastas, los dulces o los frutos secos.

Lambda; normas contra prostitución y mendigos recuerdan a la Ley de Vagos y Maleantes

Fuente:

http://www.carlaantonelli.com/notis-26012010-lambda-contra-normas-contra-prostitucion-y-mendicidad.htm

 

Este Diario es un PERIÓDICO DIGITAL DE NOTICIAS, las cuales reproducimos -ya sean bien de agencias, comunicados de colectivos u otras fuentes- aparte de propias redacciones originales. La información que aquí se publica se realiza en aras de la libertad de expresión y del conocimiento. Independientemente de que se este de acuerdo con ellas o no, siempre prevalece el derecho a la información. En la Red desde el año 2.000.

   

José de Lamo: “Algunas de las sanciones recuerdan a la Ley de Vagos y Maleantes”  

El Col·lectiu Lambda de lesbianes, gais, transsexuals i bisexuals se suma al rechazo que ya han mostrado Médicos del Mundo y Esquerra Unida a la pruesta de “Ordenanza de Protección del Espacio Público”, que ha realizado la Federació Valenciana de Municipis i Províncies. Esta norma supone un paso atrás en las libertades conquistadas. Su propuesta respecto a la mendicidad o la prostitución no es otra que reprimirla, criminalizarla y estigmatizarla. 

Nota enviada al Diario Digital Transexual-. Respecto a las medidas para “acabar con la prostitución”, Lambda considera que lo que conseguiría la norma será que las mujeres y los hombres que ejercen la prostitución lo tengan que hacer en lugares menos seguros, donde serán más vulnerables. Porque la norma ni aborda cómo acabar con la trata de personas explotadas sexualmente ni aporta soluciones a las personas que libremente ejercen el trabajo sexual, como sería proponer su regularización. 

La norma incluye sanciones, como multar hasta con 3.000 euros a las personas que mantengan relaciones sexuales en un coche, en lo que parece una recuperación del delito de escándalo público, suprimido del Código Penal el año 1998, y que sancionaba las actitudes que ofenden al poder y las buenas costumbres. 

Para José de Lamo, coordinador general del Col·lectiu Lambda, “la norma es un despropósito, un ataque a las libertades y un primer paso para recuperar leyes como la de Vagos y Maleantes, ya que se trata como delincuentes a todo un conjunto de personas cuya sola presencia parece que molesta, y a las que no se les da ninguna alternativa. El espacio público se tiene que construir como un espacio democrático y libre, y necesita normas de convivencia, pero eso no se puede aprovechar para perseguir a la ciudadanía más vulnerable. Por eso pedimos la retirada de la norma y la creación de un espacio de debate entre la ciudadanía y los poderes políticos para abordar esta cuestión”.

Puteros de renombre: Hugh Grant by Cliente X

Fuente: http://barriorojo-esl.blogspot.com/2010/01/puteros-de-renombre-hugh-grant.html

Ya que veo que el tema del cliente tiene buena acogida entre mis lectores habituales seguiré profundizando en él. Bien, pues ahora que está tan de moda la última película de Hugh Grant, “¿Qué fue de los los Morgan?”, voy a hablar un poco de este buen hombre que perdió su reputación, su novia y por poco su carrera profesional por el gravísimo delito de… contratar a una prostituta.

La historia sobre el suceso es de dominio público: este auténtico sex-simbol del celuloide, que aúna todas las características de una persona triunfadora Y QUE NUNCA SE PENSARÍA QUE VA DE PUTAS, resulta que fue sorprendido hace ya casi 15 años contratando los servicios de una de estas señoritas para sorpresa de propios y extraños.

Pero no se queda aquí la cosa, el escándalo fue especialmente sonado porque el susodicho no recurrió a una agencia de modelos de alto standing como el señor Spitzer o fue cazado en un club rodeado de las esbeltas ucranianas de Correa; sino que le pillaron ni más ni menos con una prostituta callejera (y negra, para más inri, que en una sociedad con el pasado racista de EEUU tiene especial relevancia). ¡Olé sus cojones! Éste tío es como yo, todo un guerrero.

Imagen de un jovencísimo Hugh Grant, detenido por la policía de Los Ángeles donde solicitar los “favores” de una prostituta está penado por la Ley. Estos yankis, tan avanzados en unas cosas y atrasados en otras…

La broma le costó cara, no tanto por la sanción económica que le cayó (1000 dólares, para él una nimiedad) como por la social: su “hazaña” recorrió los diarios e informativos de todo el Mundo, tuvo que disculparse públicamente y su novia por aquel entonces, la espectacular Elizabeth Hurley, rompió con él (aunque continúan siendo amigos, de hecho Hugh es el padrino de su hijo Damien, muestra de que le sigue considerando una buena persona).

Doce años más tarde del suceso, nuevamente fue sorprendido en el Havana Club, en puerto Banús, tratando de llevarse a la cama a una brasileña. El incorregible Hugh… es el puto amo, esta serie de gestas le encumbraron como la referencia de todo putero que se precie, un auténtico icono de nuestro colectivo. Por una parte porque el tío no escarmienta, y eso nosotros lo valoramos, como se suele decir “lo lleva en la sangre”. Es un putero nato, y quienes lo somos nos vanagloriamos de ello. Pero es que además rompe por completo la imagen que se tiene del putero como un viejo verde cincuentón, gordo, sucio y que no folla si no es pagando: él era en aquel entonces un chico joven (34 años), arquetipo del “gentleman” londinense, culto (licenciado de literatura inglesa por la U. de Oxford), rico, exitoso, con las mujeres a sus pies… ¡y se va de putas, el tío! Si señor, que se vea que esto no es la última opción como se suele creer, sino UNA ELECCIÓN.

Nuevamente nuestro incombustible amigo fue retratado en buena compañía, esta vez en la turística Costa del Sol. Los años no pasan en balde, pero las ganas de guerrear se mantienen, ya lo dice el refrán: “Genio y figura…”

Con casos como éste podréis apreciar que el cliente de la prostitución es de lo más variopinto, puede ser desde el gitano de la chatarra al dandy que llena las salas de cine; desde el autobusero que lleva a los niños al colegio a su médico de cabecera. Señores y señoras abolicionistas: ¡ríndanse! ¡Les tenemos rodeados! ¡Ja,ja,ja!

Así contó el Mundo la noticia:

Fue sorprendido en su coche con una prostituta


CARLOS FRESNEDA – El Mundo, 28 de junio de 1995

Hugh Grant, el eterno solterón de Cuatro bodas y un funeral, fue detenido ayer en Hollywood por «montárselo» en su propio coche con una prostituta. El actor pasó la noche en comisaría y tendrá que dar la cara ante la justicia americana el próximo 18 de julio. ¿Los cargos? Delito menor por conducta depravada (el ejercicio de la prostitución está prohibido por ley en la ciudad de Los Angeles).

El arresto se produjo justo en vísperas de su próximo y sonado estreno, Nueve meses, una desenfadada comedia sobre el miedo a la paternidad. El actor británico confiaba en que el éxito de esta película le abriera definitivamente las puertas de Hollywood.

Tras su paso en falso de anteayer, y en plena oleada conservadora en pro de los valores de la familia americana, el futuro de Hugh Grant en la meca del cine queda en entredicho. Mucho tendrá que sudar a partir de ahora el actor británico para lavar su reputación venida a menos.

SIN BAJAR DEL COCHE.- Los hechos ocurrieron a la 1,30 de la madrugada del martes en Sunset Boulevard (¿les recuerda a Pretty Woman?). La Policía llevaba varios minutos siguiendo las evoluciones de una joven prostituta de 23 años, Denise Brown, cuando de pronto llegó Grant en persona, al volante de un coche alquilado.

Los agentes esperaron a que la prostituta montara en el coche y no procedieron a la detención hasta media hora después cuando, al parecer, ambos hacían el amor sin bajar del auto en un descampado próximo a Sunset Boulevard.

Hasta que no lo tuvieron cerca, los agentes no identificaron a Grant, Hugh Grant. De poco le valió su condición de estrella: el actor y su acompañante ocasional fueron trasladados a comisaría y allí, esposados, pasaron media noche.

Grant fue puesto en libertad sin fianza horas después, tras prestar declaración. Sobre la marcha, le dieron fecha y hora para el juicio por delito menor: será el próximo 18 de julio por la mañana, en el mismo edificio donde se está celebrando el proceso contra «Ouyei» Simpson.

CONDUCTA DEPRAVADA.- «Las acusaciones que pesan sobre él son de conducta sexual depravada», informó la agente Lori Taylor, portavoz de la policía de Los Angeles. El ejercicio de la prostitución y la «compra de favores sexuales» están penalizados en la meca del cine (bien reciente todavía está el juicio de Heidi Fleiss, la «madame» de Hollywood, que guarda aún celosamente la lista negra de sus clientes famosos).

Hugh Grant reside habitualmente en Gran Bretaña y más de una vez ha dicho que por nada del mundo viviría en Los Angeles. El actor británico se encontraba allí circunstancialmente, para promocionar la película Nueve meses, que se estrena en Estados Unidos dentro de dos semanas.

Los productores de Hollywood tenían también todas sus esperanzas puestas en esta comedia -un «remake» de la película francesa Neuf mois- para constatar la consagración o no de Hugh Grant como el nuevo rey de la comedia.

A última hora de ayer, Hugh Grant emitió un lacónico comunicado de prensa en el que pide perdón «a mi novia, a mi familia y a mis amigos» por el incidente del pasado lunes. «He cometido un hecho lamentable», se excusaba el actor, «y lo único que puedo decir es que lo siento».

Estudio sobre usuarios del sexo de pago

http://www.20minutos.es/noticia/608487/0/hombres/prostitucion/estudio

  • Setecientos hombres de 6 países distintos fueron entrevistados.
  • Muchos de ellos se sienten “mal” después de pagar por sexo.
  • Una mayoría es consciente de que, en muchos casos, las mujeres están siendo explotadas.
  • Lee aquí un informe del estudio: ‘Men who buy sex’ (PDF).

Minuteca todo sobre:

20MINUTOS.ES. 17.01.2010 – 19.35 h

Setecientos hombres, de seis países distintos, revelaron en un reciente estudio, sus auténticos sentimientos como clientes habituales del mundo de la prostitución. La iniciativa la ha llevado a cabo la organización Prostitution Research & Investigation, ubicada en San Francisco.

Curiosamente, en muchos de los casos, los investigadores encontraron que los hombres se sentían mal después de mantener relaciones con una prostituta, sin embargo, no por ello dejaban de hacerlo.

Muchos clientes definen la experiencia como “frustrante, vacía y terrible”, pero no dejan de hacerlo

Algunos de los entrevistados contaron su experiencia enThe Guardian, como recogen desde la web del diario británico.

No puede concretarse un único perfil entre los clientes. En el estudio participaron hombres con edades comprendidas entre los 18 y los 70 años, de cualquier raza, la mayoría de ellos empleados; y en muchos casos, con un nivel educativo elevado. Educados, con buena presencia y, en demasiadas ocasiones, casados o con pareja estable.

Uno de ellos se hace llamar Ben, es un inglés de clase media, de unos treinta años, quien tímidamente declara que lo único que consigue tras pagar por sexo es “sentirse mal”. “Esperaba que hablar de ello (para el estudio) me ayudara a entender por qué lo hago”, continúa.

Un anterior estudio, publicado en 2005, reflejó que la cifra de hombres que acuden a la prostitución se había duplicado en una década. Los investigadores lo atribuyeron entonces a “una mayor aceptación del negocio del sexo“.

Sin embargo, muchos de los que participaron en este último estudio mostraron todo lo contrario, y dijeron sentirse avergonzados y culpables por acudir a prostitutas.

“No estoy satisfecho con ello”, declaraba uno; “Me siento decepcionado, qué forma de malgastar el dinero”, aseguraba otro. En el caso de los que son infieles a sus parejas, esto no hace sino perjudicar aún más su relación.

Sin embargo, esta vía para conseguir sexo de forma rápida y fácil no acaba con el sentimiento de soledad de muchos clientes; convirtiéndose en una experiencia “frustrante, vacía y terrible”, como algunos la describen. A pesar de ello, no dejan de acudir a la prostitución.

Los factores que llevan a un hombre a convertirse en cliente asiduo son muy variados. Desde experiencias traumáticas que llevan a una supuesta incapacidad para mantener una relación sentimental, como la búsqueda de una mujer dispuesta a entregarse al acto sexual “sin miramientos”.

Los hombres se muestran indiferentes ante la más que evidente explotación sexual

La mayoría de los hombres involucrados en la investigación mostraban una total indiferencia ante la más que evidente explotación sexual de muchas prostitutas. De hecho, más de la mitad aseguraba que eso es lo que ocurre la mayoría de las veces; tampoco esto les convence para dejar de hacerlo.

Y es que, más de un tercio de los entrevistados confirmaban el nulo conocimiento del idioma por parte de las mujeres (señal de que hacía poco que habían llegado al país), o la existencia de cortes y moratones, que reflejarían un evidente maltrato físico.

Sin duda, uno de los datos recogidos más impactantes es el hecho de que algunos hombres consideren que “necesitarían” violar si no tuvieran la opción de la prostitución. “Un hombre desesperado que quiere sexo, lo necesita para aliviarse. Podría llegar a violar a alguien”, declaraba uno de los encuestados.

Lee aquí un informe sobre el proyecto de esta investigación (PDF).